De la Ceja a la Reja no es solo un titular duro. Es la fotografía de una época que se empieza a agrietar.
Zapatero ya no entra en la noticia como expresidente simpático, ni como ese señor pausado que parecía repartir superioridad moral con media sonrisa. Entra citado como imputado por el caso Plus Ultra, nada más y nada menos que por blanqueo, integración en organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en la Audiencia Nacional, casi nada…
Durante años fue la imagen amable del PSOE. La ceja. El talante. Las campañas con artistas. La palabra suave. El gesto de no haber roto nunca un plato. Pero los platos, a veces, aparecen después. Y algunos vienen con membrete de la Audiencia Nacional.
El caso Plus Ultra
El caso Plus Ultra lleva tiempo oliendo mal políticamente. Una aerolínea rescatada con 53 millones de euros públicos, demasiadas preguntas sin cerrar y ahora un expresidente metido en el cuadro. No como comentarista. No como espectador. Como imputado. Ahí está el salto.
El problema para Zapatero no es solo judicial. Es de imagen. De relato. De esa autoridad moral que la izquierda ha usado tantas veces como si viniera de fábrica. Porque cuando uno se pasa años dando lecciones de decencia, la caída hace más ruido. No es lo mismo tropezar desde el suelo que desde el púlpito.
Y el PSOE de Sánchez lo sabe. Por eso este caso incomoda tanto. Porque no afecta a un nombre cualquiera ni a un cargo perdido en una esquina del partido. Afecta a un expresidente. A una figura que todavía tenía peso simbólico. A alguien que seguía apareciendo como voz respetable cuando convenía cerrar filas.




