El artículo también alerta del riesgo de normalizar la indiferencia o el conformismo. Defender ideas, exigir responsabilidades o mostrar desacuerdo con las políticas públicas forma parte de la esencia de cualquier democracia madura. En ese sentido, la movilización social aparece presentada como una expresión de participación cívica y compromiso colectivo.
Además, se subraya que las manifestaciones no pertenecen a una ideología concreta. Son una herramienta democrática que históricamente han utilizado ciudadanos de todas las sensibilidades cuando han percibido amenazas, injusticias o decisiones alejadas del interés general.
La conclusión del texto es clara: una sociedad viva no permanece callada ante aquello que considera importante. Manifestarse, desde el respeto y la legalidad, forma parte de la libertad y de la responsabilidad cívica de los ciudadanos.
Manifestarse
«Un Gobierno ramplón e interesado nos arranca cada vez más migajas del pan ganado con el sudor de nuestra frente hasta el punto que no sabemos bien hasta cuándo podremos soportarlo»
Fernando Mut es es arquitecto y presidente de Societat Civil Valenciana
«Para estar con la Democracia entendida como uso público de la razón, aumentar el afecto hacia España y sus instituciones potenciando comportamientos cívicos en la sociedad.»(Fuente).




