Votar con los ojos cerrados

Votar con los ojos cerrados también tiene consecuencias

Carta dirigida a los votantes del PSOE:

La Democracia no se defiende únicamente introduciendo una papeleta en una urna. También se defiende vigilando al Poder, exigiendo responsabilidades y negándose a justificar aquello que jamás aceptaríamos del adversario político.

Hoy, quienes siguen apoyando al PSOE deberían hacerse una pregunta incómoda: ¿en qué momento dejaron de exigir el cumplimiento de la Ley y aceptaron la corrupción extendida por sus élites? Durante años, el socialismo español prometió regeneración democrática, transparencia, ética pública e incluso feminismo auténtico. Sin embargo, la realidad ha terminado golpeando con fuerza.

Votar con los ojos cerrados

El Partido que decía venir a limpiar la política española acumula investigaciones, escándalos y sospechas que afectan tanto al entorno del Presidente como a figuras históricas del socialismo. José Luis Rodríguez Zapatero reaparece constantemente en el debate público por sus relaciones internacionales, especialmente por sus vínculos con el régimen venezolano y su influencia política dentro del actual PSOE. Aunque no está imputado en causas de corrupción en España, muchos ciudadanos cuestionan el peso que sigue teniendo en decisiones estratégicas del Partido y su cercanía a gobiernos señalados internacionalmente por prácticas antidemocráticas y corruptas.

Una línea roja adicional, cruzada por Zapatero y Sánchez, han sido los ruinosos déficits del Estado, niveles de pobreza y desempleo, junto a los más graves aún, pactos con Bildu y partidos separatistas, para debilitar y destruir la unidad de la nación española, que es la base de nuestra fortaleza competitiva internacional.

A todo ello se suman causas judiciales en curso que afectan al entorno más próximo de Pedro Sánchez:

  • José Luis Ábalos, ex-Ministro y ex-Secretario de Organización del PSOE, investigado por el “caso Koldo”.
  • Koldo García, ex-Asesor ministerial, señalado como pieza clave de una presunta trama de comisiones y contratos.
  • Santos Cerdán, figura de máxima confianza del Presidente y ex número tres del Partido, vinculado a investigaciones judiciales y polémicas relacionadas con maniobras políticas y presuntas presiones.
  • Begoña Gómez, esposa del Presidente, investigada por presunto tráfico de influencias y corrupción en los negocios.
  • David Sánchez, hermano del Presidente, investigado por presuntas irregularidades relacionadas con su puesto en la administración pública.
  • Leire Diez, figura oscura del partido, recibiendo órdenes para chantajear a los representantes judiciales y policiales que investigaban la, aún presunta, corrupción del Presidente Sánchez y su entorno.
  • Diversos cargos y estructuras vinculadas al PSOE bajo sospecha por contratos públicos, uso de recursos del Estado y relaciones con empresarios beneficiados.
  • Sánchez está cuestionado en la Internacional Socialista que preside por presunta corrupción.
  • Sánchez también ha optado por aliarse con lo peor de Iberoamérica, como son los dictadores de los países que forman el Grupo de Puebla.
  • La visión global de todo lo anterior, junto a las continuas mentiras de Pedro Sánchez, lleva a concluir un comportamiento organizado y mafioso contra las instituciones del Estado español y la Separación de Poderes, que a su vez pretende expandirse internacionalmente.

Y mientras todo esto sucede, desde el Poder se intenta reducir cualquier crítica a “fango”, “bulos” o ataques políticos, negando siempre las evidencias. Pero las investigaciones judiciales no nacen en tertulias televisivas. Las impulsan Jueces, Fiscales y unidades policiales muy experimentadas.

Nadie discute la presunción de inocencia. Pero la presunción de inocencia no obliga a los ciudadanos a apagar el sentido crítico. Cuando los escándalos se repiten, cuando las explicaciones nunca llegan y cuando el actual PSOE responde atacando a quienes investigan, el problema deja de ser anecdótico.

Seguir votando sin exigir responsabilidades convierte la corrupción en paisaje cotidiano. Y una democracia que se acostumbra a esta situación termina perdiendo credibilidad, confianza y libertad.

No se trata de ideologías. Se trata de principios. Porque ningún líder de Partido debería sentirse intocable. Y ningún votante debería convertirse en cómplice del silencio.

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Autor: Francisco Pajuelo Trejo | Artículos de Francisco Pajuelo Trejo
Metalúrgico. Diseñador Industrial en empresas de automoción. Especialista en prospectiva nacional. Miembro de la Sociedad Civil organizada iniciativa2028.es

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