En los últimos días he seguido con especial preocupación la creciente controversia en torno a la relación entre el Gobierno sanchista y Su Majestad el Rey. Lo que inicialmente podía parecer una discrepancia política más ha adquirido, a mi juicio, una dimensión institucional que merece ser analizada con serenidad y rigor.
La Constitución establece que el Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, y que sus actos están sometidos al refrendo del Gobierno cuando así corresponde. Esta cuestión es fundamental para comprender el debate sobre Ceuta y Melilla: el Monarca no dispone de una agenda política independiente ni puede decidir unilateralmente actuaciones que tengan consecuencias diplomáticas.
Por eso considero especialmente relevante que el Gobierno haya convertido la ausencia de anteriores visitas del Rey a Ceuta y Melilla en un elemento de controversia. Si la agenda oficial del Monarca depende del Ejecutivo, atribuir exclusivamente al Rey la responsabilidad por una visita que no se produjo durante años resulta, cuando menos, discutible.
El segundo aspecto que me preocupa es la creciente incorporación de la Corona a la confrontación política. Una Monarquía parlamentaria exige que el Jefe del Estado mantenga la neutralidad institucional que le corresponde. El Presidente del Gobierno, en cambio, participa legítimamente en el debate político. Precisamente por eso considero peligroso que se coloque al Rey en el centro de una batalla partidista: el Monarca no puede responder en los mismos términos sin comprometer la posición constitucional que ocupa.
El caso de Ceuta y Melilla añade una dimensión especialmente sensible. Marruecos mantiene reivindicaciones sobre ambas ciudades y la reciente crisis fronteriza ha elevado todavía más la importancia de cualquier gesto institucional. La visita de Felipe VI sería, por tanto, mucho más que un desplazamiento protocolario: constituiría un mensaje de respaldo a los ciudadanos de Ceuta y Melilla y a su condición de ciudades españolas.
La experiencia de 2007 demuestra, además, que este tipo de visitas requiere una cuidadosa preparación diplomática. En aquella ocasión, los Reyes Juan Carlos I y Sofía viajaron a Ceuta y Melilla acompañados por una representante del Gobierno, pero no por el entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Marruecos reaccionó con dureza.
Ahora todo apunta a que Felipe VI realizará finalmente esa visita. La información publicada señala que Pedro Sánchez previsiblemente no acompañará al Rey y que podría hacerlo en su lugar un Ministro o Secretario de Estado, aunque la configuración definitiva del viaje todavía no estaría cerrada.
Desde mi punto de vista, sería deseable que una cuestión de esta naturaleza se abordara desde la perspectiva del Estado y no desde la confrontación partidista. Ceuta y Melilla no son piezas de una estrategia política: son ciudades españolas, y sus ciudadanos tienen derecho a sentirse plenamente respaldados por las instituciones.
La Corona tiene constitucionalmente un papel muy concreto: representar la unidad y permanencia del Estado y arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones. El Gobierno, por su parte, debe asumir la responsabilidad política que constitucionalmente le corresponde.
Por eso creo que el debate debería abandonar la polémica y centrarse en lo verdaderamente importante: defender la integridad territorial, garantizar la seguridad de Ceuta y Melilla, respaldar a sus ciudadanos y preservar unas instituciones que deben estar por encima de la lucha partidista.
En definitiva, la visita del Rey puede convertirse en una oportunidad para recordar algo esencial: Ceuta y Melilla forman parte de España y sus ciudadanos no pueden sentirse solos ante ningún desafío.
¡ QUÉ PENA QUE NO HAYA UN GOBIERNO SANCHISTA A LA ALTURA DE S.M. EL REY !
( 1): EL PRESIDENTE QUIERE LLEVAR AL MONARCA A LA BATALLA POLÍTICA
«Ni siquiera la institución de la Jefatura del Estado que encarna Su Majestad el Rey, se ve libre de las interferencias oportunistas de un Gobierno socialcomunista siempre atento a embarrar el campo de juego democrático cuando se trata de disimular sus carencias».
( 2 ): EL ENFRENTAMIENTO CON EL MONARCA.
«La Constitución Española diseñó deliberadamente una Jefatura del Estado sin poder político propio. El artículo 56 define al Rey como jefe del Estado y «símbolo de su unidad y permanencia»»…
( 3 ): SÁNCHEZ NO ACOMPAÑARÁ AL REY EN LAS VISITAS A CEUTA Y MELILLA
«El viaje del Rey a Ceuta y Melilla se ha convertido en una operación de alta precisión diplomática»…
(4): LA CORONA SE MANTIENE AL TANTO DE LO QUE OCURRE EN CEUTA
«La Casa del Rey, enmarcó el encuentro de Felipe VI con la Ministra de Defensa y los Mandos operativos de las Fuerzas Armadas en el Palacio de la Zarzuela el pasado 7 de septiembre como parte principal de sus obligaciones de mantenerse al tanto de lo que ocurre en Ceuta»…




