En La apropiación del Estado en la Constitución Española de 1978, el jurista Ángel Sánchez Blanco sostiene que el sistema institucional español atraviesa una profunda crisis derivada del progresivo alejamiento del espíritu de consenso que hizo posible la Constitución de 1978.
El autor defiende que la Constitución debe adaptarse a la realidad actual, pero sin perder los principios que garantizan el equilibrio entre los poderes del Estado.
La obra analiza cómo, a juicio del autor, determinadas prácticas políticas han favorecido una concentración del poder que debilita la separación de poderes, reduce la capacidad de control entre las instituciones y erosiona la función constitucional de arbitraje y moderación. También examina el desarrollo del Estado autonómico, el papel de España en el ámbito internacional, las recomendaciones de organismos como la OCDE y la Comisión de Venecia, y la necesidad de revisar la legislación electoral para reforzar la representatividad del Congreso y del Senado.
Más que un ensayo histórico, el libro plantea un debate sobre el presente y el futuro del modelo constitucional español. Su tesis principal es que la calidad democrática exige recuperar una auténtica división de poderes, fortalecer los mecanismos de control institucional y promover reformas que permitan preservar el Estado de Derecho sin romper el consenso constitucional que hizo posible la Transición.




