España atraviesa varios procesos simultáneos que generan preocupación social: deterioro institucional, tensiones identitarias, presión fiscal elevada, caída industrial y un debate creciente sobre el modelo migratorio y demográfico, generando un CAMBIO CIVILIZATORIO.
Índice
- 1 1. Erosión institucional y polarización
- 2 2. Conflictos territoriales e identidad nacional
- 3 3. Economía: presión fiscal y debilitamiento industrial
- 4 4. Seguridad y crimen organizado
- 5 5. Migración y debate demográfico
- 6 6. Corrupción y clientelismo
- 7 7. Cultura, símbolos y cohesión social
- 8 8. Percepción pública y desafío civilizatorio
- 9 CAMBIO CIVILIZATORIO por Pilar Almagro. Vídeo completo
1. Erosión institucional y polarización
En los últimos años se han acumulado polémicas relacionadas con la ocupación partidista de instituciones que deberían ser neutrales (CGPJ bloqueado, tensiones en Fiscalía y Tribunal Constitucional, cambios legislativos exprés y uso continuado del Decreto-Ley). Esto ha alimentado una percepción de debilitamiento de los contrapesos democráticos.
2. Conflictos territoriales e identidad nacional
La estrategia de pactos con Partidos independentistas —incluida la aprobación de la Ley de Amnistía 2024— ha generado una fractura política profunda. Varias organizaciones civiles y juristas han advertido de un riesgo de erosión del principio de igualdad ante la ley y de una narrativa histórica cada vez más politizada.
3. Economía: presión fiscal y debilitamiento industrial
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España ha pasado de un peso industrial cercano al 30% del PIB en los años 90 a alrededor del 19–20% actual (dato Eurostat).
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La presión fiscal efectiva ha aumentado especialmente vía IRPF y cotizaciones.
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Informes europeos y norteamericanos han señalado la sobrerregulación, los retrasos administrativos y el peso creciente del Estado como frenos a la inversión.
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El gasto público sigue cerca de máximos históricos y el déficit estructural permanece elevado.
4. Seguridad y crimen organizado
Diversos informes internacionales (Europol, ONUDD) han señalado un incremento del interés de mafias extranjeras por operar en España, especialmente en trata de personas, tráfico de drogas y blanqueo. Esto se debe a su posición geográfica, infraestructuras y el foco creciente del crimen global en Europa del Sur.
5. Migración y debate demográfico
España vive un doble fenómeno:
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Envejecimiento acelerado, baja natalidad y más de 3 millones de españoles residiendo en el extranjero.
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Fuerte aumento de migración, con especial concentración en grandes ciudades.
Diversos think tanks europeos han advertido de que, sin una planificación seria, el equilibrio demográfico y la cohesión social pueden tensionarse.
6. Corrupción y clientelismo
La política española sigue marcada por múltiples casos judiciales que afectan a diferentes partidos. Organismos como la AIReF y el Banco de España alertan sobre el riesgo de una administración hipertrofiada y de redes clientelares ligadas a subvenciones, contratos públicos y organismos duplicados.
Algunos sectores denuncian un proceso de desgaste en torno a símbolos nacionales, tradiciones cristianas y elementos culturales compartidos. Ocurre en paralelo a un aumento de discursos identitarios y revisionismos históricos apoyados desde distintos actores políticos.
8. Percepción pública y desafío civilizatorio
Más allá de ideologías, la preocupación central detectada en encuestas CIS, Eurobarómetro y medios internacionales es:
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Pérdida de poder adquisitivo.
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Sensación de inseguridad.
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Erosión institucional.
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Incertidumbre sobre el futuro económico y social.
Esto alimenta una narrativa de agotamiento y exige —como proponen numerosos académicos y organizaciones civiles— fortalecer ciudadanía, educación, cultura democrática y participación responsable.




