Crítica a la cobertura de RTVE
La pieza de RTVE sobre la ausencia de María Corina Machado en Oslo es otro ejemplo del enfoque acomodaticio y timorato con el que la cadena pública suele tratar la situación venezolana. La redacción parece más preocupada por mantener un equilibrio artificial que por ofrecer un relato directo y descarnado de lo que ocurre: una dirigente opositora que no puede salir de la clandestinidad porque el Gobierno de su país la persigue.
En lugar de subrayar con fuerza la gravedad democrática de que una Nobel de la Paz no pueda acudir a recoger su premio por temor a ser detenida, el texto diluye el contexto, lo recubre de eufemismos y reparte el foco entre elementos secundarios —quién asiste, qué mandatarios apoyan, qué interpretaciones hace Maduro— como si todo formara parte de una disputa política más, y no de una violación masiva y sostenida de libertades básicas.
RTVE podría haber puesto el acento en que la ausencia de Machado es la consecuencia directa de un aparato estatal que inhabilita, persigue y silencia a las voces opositoras. Podría haber recordado con claridad meridiana que esta situación no es nueva, que forma parte de un patrón sistemático. En vez de eso, se desliza hacia un tono aséptico y complaciente, que transmite más cautela que rigor, más prudencia diplomática que compromiso informativo.
Además, la cobertura menciona el despliegue militar estadounidense “con la excusa de luchar contra el narcotráfico”, un giro retórico que asume como verosímil el marco narrativo del propio Gobierno venezolano, sin contextualizar su historial de manipulación propagandística. En un medio público, financiado por los ciudadanos y teóricamente independiente del poder político, esa forma de presentar los hechos resulta, como mínimo, pobre y alarmantemente dócil.
RTVE tiene la responsabilidad de informar con claridad, sin relativismos y sin reproducir marcos discursivos que diluyan las responsabilidades de un gobierno que restringe derechos fundamentales. Cuando no lo hace, transmite la sensación de actuar más como un megáfono propagandístico del narcoestado venezolano, que como un medio verdaderamente libre y crítico.
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