En 2025-2026 España se ha convertido en uno de los países con mayor proporción de mujeres sin descendencia, solo por detrás de Japón, según el Informe de Transición del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD): la situación demográfica en España.
En apenas una generación, la maternidad ha dejado de ser casi automática para muchas mujeres españolas: mientras que entre las cohortes nacidas en los años 1950 y 1960 menos del 10 % no tuvo hijos, en generaciones más jóvenes esa proporción se acerca o supera ya el 20 %.
Este fenómeno no es aislado, sino parte de una tendencia profunda de baja fecundidad y envejecimiento poblacional en España y en buena parte de Europa. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que en 2024 España registró una media de 1,10 hijos por mujer, una cifra muy por debajo de los 2,1 hijos necesarios para el reemplazo generacional y en mínimos históricos.
El informe y los análisis demográficos señalan varios factores que explican esta caída sostenida de la natalidad. Entre los más destacados está la precariedad laboral y la inseguridad económica que enfrentan muchos jóvenes: empleos inestables, salarios bajos y dificultades para acceder a una vivienda propia dificultan la decisión de formar una familia. Además, la edad media de la maternidad se ha retrasado hasta alrededor de los 33 años, lo que reduce la probabilidad biológica de tener más hijos o incluso de tener alguno.



