España

España, ¿hacia dónde queremos caminar?

España está en el peor momento político de su democracia. El presidente Sánchez la vendió a separatistas y filoterroristas, investidura tras investidura, desde que llegó al poder en junio de 2018 tras su moción de censura contra Rajoy. Cierto es que el PP fue culpable porque, tras la mayoría absoluta de Rajoy el 20 de noviembre de 2011, donde obtuvo 186 diputados, no supo hacer el firme cambio de rumbo que España necesitaba.

Teniendo la segunda mayoría absoluta de la historia de nuestra democracia, Rajoy se contentó con dejar sin dotación presupuestaria a la Ley de Memoria Histórica pero no la derogó; siguió con su blandura ante el catalanismo rupturista que iba conquistando los “países catalanes”; toleró la creciente bravuconería del mundo filoetarra, dio un trato de favor al PNV que más tarde le traicionaría, y creyó que con una buena gestión económica era bastante.

  • En consecuencia, perdió, el 20 de diciembre de 2015, la mayoría absoluta, quedándose con apenas 123 diputados, lo que forzó una repetición electoral el 20 de junio de 2016 en la que mejoró un poco.
  • Subió a 137 diputados, y siguió gobernando, con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE, pero el 1 de octubre de 2017 la Generalitat de Cataluña dio un golpe de Estado separatista.
  • Rajoy respondió jurídicamente, con firmeza, mediante el 155 pero, políticamente, con total debilidad, desactivando simultáneamente el 155 al convocar elecciones catalanas para el 21 de diciembre de 2017, que dieron lugar a que los separatistas retornaran al poder.

Rajoy debió haber gobernado Cataluña con su 155, haber puesto orden en la autonomía, haciendo cumplir las sentencias pendientes de los tribunales, controlando la TV3, desmontando los chiringuitos catalanistas separatistas y, definitivamente las embajadas, así como toda discriminación del español, etc. Si después de ello hubiera convocado elecciones generales el PP probablemente hubiese obtenido un gran éxito en toda España.

Pero Rajoy no quiso mojarse: Dio entonces una clara imagen de lo que era el PP, para muchos una “derechita cobarde”. En fin, no vale la pena seguir en ese tema porque es de sobra conocido. De ahí surgió VOX, que ha ido creciendo con mucha firmeza hasta ahora.

Los resultados electorales en las autonómicas de Castilla y León, tendrán mucho peso para lograr acuerdos de gobiernos de coalición PP-VOX en las tres comunidades, Extremadura, Aragón y Castilla León así como para las elecciones autonómicas en Andalucía y, a continuación, para las elecciones generales que se están acercando.

El futuro de España será el que sea, pero lo peor sería que las ambigüedades confundan al electorado. La situación actual no se arreglará con meros retoques cosméticos. Los dos partidos del cambio, PP y VOX, deben dejar claro lo que propugnan para la Nación, y que eso forme parte también de todas las elecciones autonómicas que tengan lugar antes de las generales. Ambos partidos tienen la obligación de informar a los ciudadanos sobre su posición y lo que proponen ante temas nacionales claves, empezando por los que conectan directamente con los primeros artículos de la Constitución.

Deberían dar respuesta a muchos interrogante tales como los siguientes: ¿Van a garantizar el estado de derecho mediante una auténtica separación del poder Legislativo y del Judicial y también del Legislativo y el Ejecutivo? ¿Van a eliminar normas y actitudes, que lo conculcan de facto, como la pasividad ante la okupación? ¿Van a impedir futuras amnistías y recuperar tipos penales claros para la rebelión, sedición y malversación? ¿Van a seguir tolerando un sistema que permite que desde el Ejecutivo se indulte y amnistíe como contrapartida al apoyo para ser investido? ¿Van a recuperar la unidad de España y suprimir las embajadas autonómicas en el extranjero? ¿Van a exigir el respeto a los símbolos de España en todo el territorio? ¿Van a garantizar que el castellano/español sea lengua vehicular de la enseñanza en todos los territorios de España, como establecía el artículo 50 de la Constitución de la República de 1931? ¿Van a estar dispuestos a utilizar los artículos 155 y 150 para armonizar e integrar las competencias autonómicas y las nacionales? ¿Van a recordar que las competencias se pueden delegar y que también se pueden recentralizar y que si fuera necesario se puede reformar la Constitución? ¿Van a derogar todas las Leyes de Memoria Histórica y Democrática que nos retrotraen a la Guerra Civil? ¿Van a aprobar el Plan Hidrológico Nacional, que se elaboró con Aznar y que entre otras cosas llevaba parte del exceso sobrante del agua del Ebro, que se vierte al mar en muchas épocas del año, hacia las provincias secas de Alicante, Murcia y Almería? ¿Van a promover un Servicio Nacional Voluntario, con opción civil y militar, para facilitar la comunicación entre los españoles de toda España? ¿Van a tomar firmes medidas para controlar la inmigración ilegal, y decir que Salvamento Marítimo no está para transportar pateras a España sino para salvar a las personas y devolverlas a su lugar de partida? ¿Van a reconocer que con los inmigrantes iberoamericanos hay y debe haber unos lazos preferentes por su conexión histórica y cultural con España? ¿Van a impedir los homenajes a los etarras porque son una agresión contra sus víctimas y una apología del terrorismo? ¿Van a eliminar los privilegios de los llamados sindicatos mayoritarios, a fin de que su papel sea meramente proporcional a su representatividad, allí donde la tengan? ¿Van a decir que en España debe haber unidad de mercado y que habría que suprimir las barreras que, por meras formalidades, haya entre Comunidades Autónomas? ¿Van a garantizar que no haya fronteras innecesarias para recibir atención médica? Etc.

Algunos lectores podrán decir que esto va más allá, en muchos temas, de las meras competencias económicas, y tendrán razón, pero son el marco que las engarza. Es hora de que PP y VOX trabajen juntos y empiecen formando gobiernos de coalición en las Autonomías y poblaciones donde tengan mayoría. Eso incluye también la posibilidad de que, a la vez que se acuerden gobiernos de coalición, ambos partidos dejen claras las diferencias en los temas en los que no hayan podido llegar a un acuerdo. Así los ciudadanos podrán tenerlas en cuenta en futuras elecciones. Pero de entrada los resultados numéricos son lo que son. Dan una amplia mayoría absoluta a la suma PP y VOX y esto debe ser tomado en consideración por ambos partidos.

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Autor: Enrique Miguel Sánchez Motos | Artículos de Enrique Miguel Sánchez Motos
Administrador Civil del Estado

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