El 24 de enero de cada año, es el Día Mundial de la Educación, que recuerda que educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar personas libres, críticas y responsables.
La ONU lo proclama el año 2028, y subraya que sin educación no hay igualdad real, ni progreso económico sostenible, ni cohesión social.
Cada año se pone el foco en retos concretos:
- Acceso universal a la educación.
- Calidad educativa.
- Digitalización responsable.
- Lucha contra el abandono escolar.
- Y fundamental el papel del profesorado.
El mensaje central es claro: invertir en educación es invertir en Democracia, bienestar y futuro. Sin sistemas educativos sólidos, las sociedades se empobrecen culturalmente, se debilita la movilidad social y aumentan las desigualdades.
La educación: un «bien verdadero»
La educación es un “bien verdadero”, algo que nadie te puede quitar porque forma tu forma de pensar, entender el mundo y actuar. No es un lujo ni un simple servicio: es la base de una sociedad libre, justa y democrática.
García-Page destaca el compromiso con una educación pública de calidad, inclusiva y equitativa: invertir en Centros, en profesorado, en oportunidades reales para todo el alumnado sea cual sea su origen, es invertir en cohesión social, igualdad y futuro.



