
Paulo Freire: La educación no cambia el mundo, cambia a
las personas que van a cambiar el mundo.
La educación es uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad, ya que de ella depende la formación de las futuras generaciones. Sin embargo, en España, los profesores desempeñan su labor en condiciones cada vez más complejas, lo que repercute negativamente en la calidad del sistema educativo.
Además de impartir clases, los docentes deben cumplir numerosas tareas administrativas que les restan tiempo para preparar las lecciones y atender adecuadamente al alumnado. A esta situación se suma la pérdida de autorida d en las aulas, causada en parte por la falta de respaldo institucional ante conflictos con estudiantes o familias, reforzar la autoridad del profesorado no implica autoritarismo, sino respeto y apoyo institucional.
Otro de los principales problemas del profesorado son los frecuentes cambios legislativos promovidos por el Ministerio de Educación y Formación Profesional provocando incertidumbre y obligando al profesorado a adaptarse constantemente a nuevas normas; este hecho añadido a la pérdida de autor idad del profesorado y la falta de reconocimiento social ha provocado la creación de un clima educativo poco respetuoso y escasamente participativo.
La autoridad del profesorado es un elemento esencial para garantizar un clima adecuado de aprendizaje en l as aulas. Y los planes educativos en los últimos treinta años o más se han centrado en gran medida en el adoctrinamiento ideológico, dejando a un lado los verdaderos problemas, y llegando a crear un sistema educativo poco competitivo y marcado por una es casez de valores.
La pérdida de autoridad debido a una falta de protección institucional ante los conflictos con el alumnado y sus familias han provocado que el profesor se vea cuestionado de forma constante, lo que debilita su capacidad para mantener el orden y el respeto en el aula, y eso es algo que no solo afecta al docente, sino también al conjunto del alumnado, ya que deteriora el ambiente educativo.
La falta de reconocimiento social de la figura del profesor ha contribuido a normalizar conductas de desobediencia y falta de respeto. La educación en valores como la responsabilidad y el esfuerzo ha perdido peso frente a una visión excesivamente permisiva de la disciplina escolar, y si a ello añadimos la sobrecarga burocrática se han producido conse cuencias muy nefastas porque ésta se utiliza de forma absurda y partidista para controlar al profesorado; algo que va en contra de un verdadero sistema democrático.
La educación debe tener como objetivo principal formar personas libres, críticas y capac es de pensar por sí mismas. Sin embargo, en ocasiones, el sistema educativo corre el riesgo de sustituir la formación intelectual por el adoctrinamiento ideológico, lo que supone una grave amenaza para la libertad individual y para la convivencia democrática.
Como señaló Immanuel Kant , El ser humano solo llega a ser humano por la educación.” Subraya la educación como elemento esencial de la dignidad humana; el ser humano solo llega a ser plenamente humano a través de una educación basada en la razón y la libertad. Educar no consiste en imponer ideas, sino en ofrecer herramientas para que el alumnado pueda analizar la realidad de forma autónoma.
Cuando la escuela transmite una única visión del mundo como incuestionable, limitando el pensamiento críti co se está vulnerando el derecho de los estudiantes a formarse una opinión propia. La escuela debe ser un espacio plural, donde se respeten diferentes ideas y se promueva el diálogo, no un instrumento al servicio de intereses políticos o ideológicos. Y ha y otro problema añadido que podría pasar desapercibido, y es el maltrato histórico a la Formación Profesional, lo cual ha limitado las oportunidades de los estudiantes y ha ampliado la desigualdad entre comunidades, como se observa en Madrid, Andalucía o
regiones con mejores resultados educativos.
Solo un sistema educativo que respete la libertad de pensamiento, reconozca la autoridad docente podrá mejorar los resultados y formar ciudadanos críticos, tal como defendía John Stuart Mill, p ara quien la libertad de pensamiento es elemento esencial para el progreso de la sociedad.
En conclusión, una educación verdaderamente democrática es posible si se basa en la libertad, el espíritu crítico y el respeto a la diversidad de ideas. Defender la escuela co mo un espacio libre de adoctrinamiento es defender el futuro de una sociedad plural y libre.
Muchos más problemas afectan a la Educación en España: La necesidad de un pacto por la Educación, la inestabilidad laboral del profesorado, la adecuación y la i nversión en algunos programas de la Formación Profesional… y por ende se ha infravalorado la importancia de la misma como una solución que haga funcionar el binomio educación economía, y además la eliminación de la burocracia inútil que dificulta espacio y tiempo al profesorado para dedicarlo a otros quehaceres mucho más importantes y necesarios.
Es una verdadera lástima y una absoluta vergüenza que en la edición más reciente de los informes PISA, España obtuviera unos resultados que en algunas áre as están por debajo de la media de la OCDE y de la Unión Europea, y registró su peor puntuación histórica en matemáticas. Además, el porcentaje de alumnos que repite curso es mucho mayor que el promedio de los países de la OCDE, lo que indica problemas de aprendizaje persistentes entre los estudiantes.
En conclusión, hay que replantearse algunos estándares , tales como reforzar la autoridad del
profesorado, lo cual no implica autoritarismo, sino respeto y apoyo institucional. Solo reconociendo su papel fundamental será posible garantizar una educación de calidad y un entorno escolar basado en la convivencia y el respeto mutuo.




